NEUROLAB INFANTIL / Segmento de salud mental

 ¿Qué sucede realmente durante un ataque de ansiedad?

Hecho por: Ismael Castillo 


“La ansiedad constituye un flujo subyacente y continuo de aprensión que altera los procesos cognitivos.” — Adaptación conceptual de A. Roche. La ansiedad es un estado afectivo fisiológico e inherente a la condición humana, cuya función evolutiva es adaptativa. No obstante, cuando este estado experimenta una situación impredecible, se configura una crisis de angustia. Durante estos episodios, se produce una disonancia cognitiva y una respuesta neurobiológica desproporcionada, donde el organismo reacciona ante un estímulo percibido como altamente amenazante, independientemente de la existencia de un peligro real en el entorno objetivo. Esto desencadena un desespero clínico y una marcada percepción de pérdida de control conductual. 

Una crisis de angustia se origina por la hiperactivación de la amígdala cerebral, la cual desencadena una respuesta inmediata en el eje hipotálamo-hipofisario-adrenal (HHA) y el sistema nervioso simpático. Este proceso neuroendocrino provoca una liberación masiva de adrenalina y noradrenalina, activando el mecanismo evolutivo de lucha o huida. Como consecuencia, el corazón aumenta su pulso, la respiración se acelera y los músculos se tensan.

Las causas de los ataques de ansiedad pueden ser diferentes en cada persona. La probabilidad de experimentar ataques de ansiedad se incrementa considerablemente cuando existen antecedentes en familiares directos, lo cual se debe a una predisposición genética en la regulación de los neurotransmisores, también a este componente biológico se suma el estrés crónico derivado de exámenes, o excelencia académica, conflictos familiares o presión laboral,  el cual mantiene al sistema nervioso de forma sostenida en un estado de alerta de baja intensidad; finalmente, este escenario de vulnerabilidad puede verse agudizado por factores como el consumo excesivo de estimulantes, entre ellos la cafeína, la nicotina o el alcohol durante sus periodos de abstinencia, sustancias que alteran la homeostasis del sistema nervioso y facilitan la activación abrupta de la respuesta neurofisiológica de lucha o huida. 

Para concluir, los múltiples análisis sobre este fenómeno representan una disfunción temporal pero aguda de un mecanismo evolutivo originalmente adaptativo. Asimismo demuestra que la crisis de angustia es un claro ejemplo de la desconexión entre la realidad objetiva y la interpretación cognitiva del entorno. La sintomatología física exacerbada es real, pero su origen radica en un sesgo perceptivo que activa prematuramente la respuesta de lucha o huida. Comprender que estos episodios son la manifestación somática de una vulnerabilidad multifactorial donde el entorno, la genética y los hábitos se intersectan es indispensable para reestructurar las respuestas cognitivas y conductuales del paciente ante el estrés. 


  •  Harvard Medical School. (2024). Understanding the stress response. URL
  • Toro Tobar, R. A. (2012). Terapia cognitiva para fobia social: consideraciones desde el modelo cognitivo de Beck. Revista Brasileira de Terapias Cognitivas.URL


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